
El camino de la independencia musical exige tanto talento como convicción. Después de forjar su carácter en la alta escena punk nacional durante 2024 y 2025 como bajista de sesión —y de compartir tarima con referentes de la talla de Lupus, Sailor Punk, Ministerio de Vagancia y Sin Nadie al Mando—, el músico William Vargas Lozano (@dimaselpez) da un paso al frente para presentar oficialmente su proyecto en solitario: Otras Inquisiciones.
Autogestión en su máxima expresión
Fiel al espíritu del “hazlo tú mismo” que tanto valoramos en los circuitos de la música independiente, este debut es una muestra de control creativo absoluto. En Otras Inquisiciones, Willie asume los roles de autor, compositor, letrista, arreglista y productor. Con la excepción de algunas baterías, todos los instrumentos fueron grabados por él mismo en su nuevo estudio, Dimas Records. Aunque delegó la edición y masterización a terceros, mantuvo las riendas de la mezcla, logrando materializar su visión artística a cabalidad y a su entera satisfacción.
“Pinoxo”: La ínsula del desenfreno y la filosofía Straight Edge
El primer eslabón de lo que promete ser un lanzamiento en cascada es “Pinoxo”, estrenado el pasado 30 de abril. La canción utiliza la icónica imagen de la infancia, recordando el episodio en el que el personaje de madera se pierde en la ínsula del juego y el desenfreno. Sin embargo, lejos de quedarse en la fábula infantil o caer en un moralismo nietzscheano, el tema apunta directo a un problema central dictado desde la antigua Grecia: el problema del vicio.
Otras Inquisiciones aborda esta temática desde una postura empática pero reformista, arraigada fuertemente en la filosofía Straight Edge. La obra cuestiona la doble moral de la sociedad frente a las sustancias, recordando que los vicios legales (como el alcohol o la nicotina) generan las mismas contradicciones a la hora de justificar aquello que nos destruye. Apelando a la propuesta de Kant, el proyecto invita a tomar las riendas de la vida asumiendo la “mayoría de edad” con responsabilidad. En la horizontalidad que define al verdadero punk, el mensaje de “Pinoxo” es claro: el trabajo por la comunidad y los deberes priman sobre el falso derecho de habitar un paraíso artificial cimentado en la indiferencia social.
Ruido, metales y la herencia de Manu Chao
Lejos de encasillarse en la rigidez sonora, “Pinoxo” sorprende con un ritmo vertiginoso y una exploración vibrante. La influencia de Manu Chao es innegable; el tema respira aires del Radio Bemba Sound System y La Radiolina, fusionando el formato rock tradicional con vigorosas secciones de trombones y trompetas, e incluso integrando diseño sonoro producido con una organeta de juguete.
Sobre este hito personal y profesional, Willie reflexiona con una frase que captura la esencia del arte independiente:
“La creación artística tiene algo invisible que ni el dinero alcanza. Ese intangible, poder crear una canción de principio a fin y compartirla es mi sentido y felicidad”.
El sencillo viene acompañado de un videoclip de manufactura casera que refuerza su estética genuina. Mientras tanto, Willie ya se encuentra ensamblando su alineación de directo junto a músicos amigos para llevar muy pronto este manifiesto sonoro a las tarimas.
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