
El pasado 30 de julio, el circuito independiente recibió una sacudida que reafirma a CAFTEN como una de las propuestas más sinceras y contundentes del rock en español forjado en las entrañas de Bogotá. Tras dos años de trabajo de estudio, la agrupación ha soltado su segundo larga duración: Nunca nada ha sido fácil, una placa de nueve canciones que demuestra que Miguel Díaz (voz, guitarra y composición) y Sebastián Ballén (batería) tienen todavía mucho por contar.
La génesis de este álbum es particular y es precisamente de ahí de donde emana su fuerza. Grabado en dos tiempos y bajo la lupa de dos miradas distintas —una parte bajo la producción de Antonio Urdaneta y la otra a cargo de un exintegrante de la banda que hoy se dedica a la producción—, el disco adquiere una textura doble. Esta decisión creativa dotó a las pistas de una atmósfera que se siente profundamente íntima, pero que no teme volverse expansiva y visceral cuando la distorsión lo demanda.
Un viaje sonoro: Entre la estridencia del garage y la calidez latina
El álbum es un mapa que profundiza en el territorio sonoro que CAFTEN ya venía dominando en sus presentaciones en vivo: ese punto exacto donde la furia del garage y el rock alternativo colisiona con el groove de los ritmos latinos, todo sin casarse con ninguna etiqueta prestablecida.
Al analizar la estructura de este nuevo trabajo, queda claro por qué los sencillos previos funcionaron tan bien para preparar el terreno. Canciones como La Culpa y Todo Muere atacan con una energía catártica y directa, sirviendo como puñetazos de rock crudo que invitan al movimiento. Por otro lado, cortes como Cuántos Grados a la Luz y El Río permiten respirar al oyente, mostrando una faceta donde las dinámicas rítmicas coquetean con la herencia latina, tejiendo líneas de bajo y patrones de batería que enriquecen la métrica tradicional del rock. A la escucha se suman títulos como Alba, Miedo No y Con el Viento, los cuales terminan de amalgamar este viaje de texturas duales, ofreciendo matices que van desde la introspección hasta la euforia.
Toda esta nueva narrativa encontró su clímax el pasado 29 de agosto, fecha en la que la banda materializó el espíritu de Nunca nada ha sido fácil en un show hipnótico en el bar Meeting House de Bogotá, compartiendo tarima con otros artistas de la escena y ofreciendo una experiencia integral y envolvente para el público asistente.
Sobre lo que representa esta entrega para las entrañas del proyecto, Miguel Díaz lo resume con una claridad inquebrantable:
“Para nosotros grabar este disco fue un símbolo de resistencia, de seguir aprendiendo y de salirnos de varios estándares, de tener un poco más de madurez y escribir sin pretensiones.”
CAFTEN ha entregado un trabajo que hace honor a su título: la ruta independiente no es sencilla, pero los resultados auténticos justifican cada rasguño.
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