
La historia de la humanidad es, a menudo, un ciclo incesante de repetición. Tropezamos con las mismas piedras, nos arrodillamos ante los mismos falsos altares y marchamos, con los ojos vendados, hacia precipicios diseñados por quienes ostentan el poder. En este contexto de ceguera colectiva y letargo sistémico, la agrupación Maskhera irrumpe con su más reciente sencillo y videoclip: “Cegados por la fe”, lanzado el pasado 25 de septiembre.
Esta obra no es un simple lanzamiento; es un manifiesto visceral que sirve como primer adelanto de lo que será su tercer trabajo discográfico, un álbum conceptual previsto para 2027. Fieles a su amalgama de Thrash, Groove y Hardcore, los músicos entregan una pieza donde la agresividad no solo radica en la distorsión, sino en la contundencia de su mensaje. Con una producción impecable, grabada en Bogotá y posteriormente mezclada y masterizada en Buenos Aires por JxAddict, el sonido te golpea de frente: es crudo, asfixiante y directo.
El videoclip, dirigido magistralmente por Walter de Andrade, funciona como una extensión estética y narrativa de la lírica. Nos sumerge en una atmósfera lúgubre, dominada por la bruma y luces estroboscópicas, donde la dualidad entre la luz y la oscuridad del ser humano se enfrentan en un banquete de pura decadencia. En pantalla, figuras ocultas tras perturbadoras máscaras de cerdo devoran con gula un festín de carne y vino, simbolizando la codicia insaciable de los sistemas de poder. A su alrededor, personajes con máscaras de médico de la peste y entidades envueltas en vendajes con cuernos demoníacos deambulan como testigos del colapso.
El simbolismo visual es denso y abrumador: ráfagas de fuego rodean a la banda mientras ejecutan la canción con furia[cite, al tiempo que una hermosa rosa roja se marchita y oscurece sobre la mesa, recordándonos la fragilidad de la verdad frente a la manipulación sistemática. Como si fuéramos corderos servidos a un altar, la narrativa nos expone a la crudeza de marchar dócilmente hacia nuestro propio fin. La imagen del macho cabrío con los ojos vendados, presente en el arte del sencillo y proyectada tras la banda, encapsula la esencia del tema: la fe ciega utilizada como el instrumento perfecto de sumisión. Además, el intrigante mensaje de “continuará…” al cierre de la obra promete que esta exploración de las sombras humanas apenas comienza.
Este monumental lanzamiento llega en un momento cumbre para Maskhera, justo a las puertas de su segunda participación en el mítico festival Rock al Parque 2026. Compartir cartel con gigantes internacionales de la talla de Apocalyptica, Ministry, Grave, Darkest Hour y Rata Blanca no es casualidad; es el reflejo del peso, la constancia y la madurez que la banda ha consolidado en la escena del metal.
La ceguera no tiene por qué ser un destino inevitable. “Cegados por la fe” es un grito necesario para despertar, una invitación a arrancar la venda y cuestionar los dogmas que nos condicionan y nos dividen.
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